Si no puedes llevar unas gafas de sol de buena calidad mejor no te pongas ninguna". Gema Yunta, portavoz Consejo General de Colegios de Ópticos-Optomestristas

  

Heridas en la córnea e incluso cáncer en la piel de los párpados, son algunas de las consecuencias de exponer nuestros ojos al sol sin la adecuada protección.

 

Gafas de sol: mucho más que un complemento de moda

Fotoqueratitis (heridas en córnea), edema de párpados, queratocon

 

juntivitis, dolores de cabeza y jaquecas son algunos de los primeros problemas que aparecen en las personas después de una exposición excesiva a la luz del sol. Los expertos observan con preocupación cómo en los últimos años ha crecido además la incidencia de cataratas en población joven y el número de tumores en la piel de los párpados.  Más allá del sol, los problemas se complican por los baños frecuentes en el agua de la playa, "llena de impurezas" y en piscinas con altos niveles de cloro.

 

Engañar a los ojos puede costar muy caro

Unas gafas adecuadas no tienen por qué ser caras. No llevar la protección adecuada sin duda lo será. "Llevar una buena gafa de sol no significa gastarse un dinero exagerado. La gente compra gafas de sol en ventas ambulantes o lugares no especializados. El funcionamiento natural de nuestros ojos hace que nuestras pupilas se cierren y se hagan pequeñas ante el exceso de luz. Sin embargo, si empleamos unas gafas de sol oscuras y sin filtros "engañamos al ojo", que no terminará de adaptarse y permitirá una entrada de luz mucho mayor.

 

El efecto de las gafas de sol se muestra también en situaciones opuestas; esto es, en casos de adaptación a la oscuridad. Pasar dos o tres horas a pleno sol puede obstaculizar la capacidad de adaptarnos rápidamente a los niveles de luz durante el anochecer o en interiores. Algo que puede suponer un peligro a la hora de conducir un vehículo durante la noche tras haber pasado un día de sol sin protección ocular.

 

Consejos para cuidar los ojos

Con todo, los expertos señalan varios consejos imprescindibles a la hora de acudir a playas, montaña y piscinas, con el objetivo de disfrutar de las vacaciones sin "sorpresas":

 

  • En primer lugar, más allá de las gafas, no hay que olvidar un sombrero o gorra y un fotoprotector a fin de escudar nuestra piel.

  • En el caso de las piscinas, no olvidarse de "unas simples gafas de natación", claves para evitar posibles infecciones.

  • Por último, además de comprobar la posible fotosensibilidad a cualquier medicamento ingerido, los profesionales consideran apostar por unas gafas de sol polarizadas, pues, al poseer un filtro especial, consiguen bloquear la luz y ofrecen una visión cómoda y libre de reflejos. Y es que, "cerrar parcialmente los ojos no impide en absoluto que las radiaciones solares sigan penetrando en nuestros ojos".

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